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El Cliente Rechazado

  • 26 feb 2016
  • 6 Min. de lectura

Este blog está dedicado a todas las personas que de alguna forma u otra ayudan o dan servicios para que las vidas de otros mejoren. Para los terapistas o consejeros, psicólogos, trabajadores sociales, maestros, y muchos más que hacen una gran diferencia en las vidas de muchos.

En la escuela, mientras estudiaba psicología, una profesora nos contó la siguiente historia como metáfora para explicar o darle sentido a nuestra profesión (ahora en mis propias palabras):

Había un muchacho caminando cerca de una cascada. Cuando de repente ve que una persona se lanza desde arriba de la cascada y de pronto no sabía nadar y se estaba ahogando. El muchacho, sin pensarlo, se lanzó al rio donde terminaba la cascada y salvo al que se estaba ahogando. Trato de averiguar porque aquella persona se había tirado desde arriba de la cascada, pero de repente escucho que otro se lanzó y también empezó a ahogarse. El muchacho volvió y rescato a la segunda persona. Siguieron muchos más y así también siguieron los rescates. Con el tiempo el muchacho pensó ir arriba de la cascada y tratar de razonar con las personas que se estaban lanzando para ver si podía prevenir que se lanzaran. Eh allí el símbolo de nuestra profesión.

La historia es exactamente lo que nuestra profesión manda; a ayudar en la prevención del sufrimiento de cada persona. Desafortunadamente casi siempre que una persona viene a recibir terapia, es porque ya se ha tirado de la cascada y ya están cansados de nadar y se están ahogando. Ya no podemos prevenir el sufrimiento, pero si prevenir más sufrimiento o reducir el sufrimiento del cual ya fueron expuestos. Eh allí donde nace el valor de la profesión, puesto que servimos para ayudar a los demás, infundiendo la esperanza de que después que se hayan lanzado de aquella cascada, aún existen razones para seguir viviendo.

Muy contento con tal metáfora pensé que muchos de mis compañeros y futuros colegas también mantendrían tal perspectiva de una forma consistente para todos los seres humanos. Estaba equivocado…

Existen miles de profesionales—bien educados—que están a favor del aborto, o por lo menos a favor de que tal elección siga siendo legal—que es lo mismo. Allí es donde empieza la inconsistencia de pensamiento que causa lo que llamamos una disonancia cognitiva. Porque si de prevención se trata la profesión de consejería o terapia para la salud mental, entonces el aborto seria la prevención más eficaz, superior y permanente que exista para prevenir el sufrimiento de Nuestros Futuros Clientes. El aborto sería una prevención eficaz porque entonces estaríamos hablando de ir arriba de la cascada y prevenir que las personas se lancen al rio. Como consejeros tendríamos menos trabajo ya que la mejor prevención existente y legal se estaría llevando acabo incluso antes de que la persona se lanzaran de la cascada.

Si lo definimos de esa manera, el aborto suena como una prevención estupenda digna de admiración para todos los profesionales y personas filántropas que prestan sus esfuerzos a diario para ayudar al prójimo. Pero si analizamos bien y descobijamos al aborto, que usualmente está cubierto por eufemismos, entonces nos damos cuenta del grave error que es el aborto. Veamos cómo.

La siguiente es la misma historia que me contaron como metáfora hacia la profesión de consejería para la salud mental (en mis propias palabras) pero agregando la prevención permanente que es el aborto:

Había un muchacho caminando cerca de una cascada. Cuando de repente ve que una persona se lanza desde arriba de la cascada y de pronto no sabía nadar y se estaba ahogando. El muchacho, sin pensarlo, se lanzó al rio donde terminaba la cascada y salvo al que se estaba ahogando. Trato de averiguar porque aquella persona se había tirado desde arriba de la cascada, pero de repente escucho que otro se lanzó y también empezó a ahogarse. El muchacho volvió y rescato a la segunda persona. Siguieron muchos más y así también siguieron los rescates. Con el tiempo el muchacho pensó ir arriba de la cascada para matar a las personas y prevenir que se lanzaran. Eh allí lo que es el aborto.

Analicemos por qué es que el aborto no encaja con las profesiones de ayudar al prójimo. Primero que todo, el muchacho en la historia tiene la mismas intenciones que tuvo en la historia original; reducir o aplacar el sufrimiento que las personas van o pueden padecer. Segundo, está buscando una solución con la cual se salvara más gente de los sufrimientos que ofrece la vida. Ahora bien, ¿porque es el aborto la prevención incorrecta? Porque el aborto no solo previene el sufrimiento, pero también las experiencias positivas y bellas de la vida. El aborto no solo elimina el sufrimiento, pero también elimina al ser humano con toda su potencia de auto-actualizarse. ¿Qué tipo de prevención es buena que elimina al ser humano para que no sufra? Es como decir, “antes de que sufras es mejor que te matemos… porque te queremos.” ¿Qué madre haría eso con sus hijos? Sin embargo, lo hacen con los hijos por nacer.

Como profesionales, no podemos estar de acuerdo con que la vida del ser humano sea destruida aun cuando hayamos agotado toda esperanza. Es como decir, “la esperanza no basta, entonces, matemos al bebe por nacer para prevenir más sufrimiento hacia él y hacia su madre.” Esto lo decimos al mismo tiempo que estamos dándole esperanza a las personas que buscan ayuda con problemas de depresión, adicción, abuso, trauma, baja autoestima, y hasta aquellos que están lidiando con la pérdida de un ser amado. En otras palabras, infundimos esperanza sobre problemas u obstáculos que muchas veces son más difíciles de lidear pero no lo hacemos con un embarazo no deseado. Le infundimos esperanza a miles, menos a las mujeres embarazadas, y más bien nos ponemos a favor de que maten a sus bebes a través del aborto. Un profesional nunca le diría a su cliente actual: “sabes que, has sufrido demasiado, hubiera sido mejor que te abortaran.” ¿Qué profesional haría eso con su cliente? Sin embargo, lo hacen con los Futuros Clientes.

Mientras propagamos la idea de igualdad de todo ser humano y ayudamos que nuestros clientes mejoren su autoestima y valor propio, le negamos al ser más vulnerable, nuestro Futuro Cliente, la misma igualdad, segregándolo de su propia raza. Existe inconsistencia al procurar que nuestro cliente que trata de mejorar su autoestima entienda que toda vida humana tiene valor intrínseco, que no cambia, independientemente de las opiniones que dicte la sociedad, pero rápidamente aceptamos que la vida en el vientre no tenga valor. El amor y la esperanza que debemos de tener hacia todo cliente, sin importar la raza, cultura, edad, sexo, o religión, etc., que busca ayuda se perturba cuando aceptamos que las vidas de nuestros Futuros Clientes sean destruidas por ser una inconveniencia o estorbo.

Cuando la sociedad dicta que es mejor matar al bebe en el vientre para prevenir que venga a sufrir al mundo, como profesionales, deberíamos decir, “bienvenido sean nuestros futuros clientes al mundo porque le estaremos esperando para infundir esperanza y ayudarles a lidear con los obstáculos del mundo. Porque para nosotros es un privilegio y nos dan un propósito hacia nuestras vidas al servirles. Bienvenidos porque para eso estamos, para ayudar y no para quitar la vida, porque toda vida es preciosa y de mucho valor. Usaremos nuestro estudio e inteligencia para ayudarles. Y si no podemos, inventaremos una terapia mejor. Pero nazcan porque forman parte de nuestra raza, de nuestra familia humana.” Nuestro Futuro Cliente, el bebe por nacer, merece mejor recibimiento por todos, y más por aquellos que los estarán ayudando en un futuro, los profesionales. No podemos rechazar al cliente más vulnerable que desde su concepción ya está siendo degradado y representado como una inconveniencia de la cual se debe deshacer. El cliente que estará cansado de nadar y nos busque para recibir un aliento de vida debe de encontrar consistencia en nuestro pensar hacia el valor de su vida. Si pensamos que en algún momento estaba bien abortar a este mismo cliente pero que después de nacer ya no estaba bien abortarlo—que es lo mismo que matar—entonces existe inconsistencia.

Para todos los profesionales que ayudan todos los días a infundir esperanza hacia un mundo mejor, no se olviden de estos bellos Futuros Clientes. No se olviden que muchos de sus actuales clientes también fueron alguna vez esos bebes por nacer rechazados por el mundo. No seamos obstáculo para que los bebes nazcan y mantengan el derecho de vivir. No contribuyamos al rechazo de amor hacia los bebes en el vientre. Si abogamos por el ‪‎aborto estamos yendo en contra de nuestra naturaleza de infundir la esperanza porque el aborto es permanente—muerte por ‪‎homicidio—que hiere la paz del mundo.

 
 
 

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