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La Inconsistencia de la Ley – Comparación

  • 12 jul 2013
  • 4 Min. de lectura

Una joven se encuentra frente a frente con su violador, solo que esta vez el que pide que no lo lastimen es el violador, puesto que ahora la joven es la que posee más poder. Con segundos que parecen horas, ella le apunta con un arma que compro con el dinero que pudo ahorrar con varias semanas de trabajo. El violador que es su propio padre la ha estado violando desde niña. Ya no podía aguantar ni una vez más. Ya no aguantaba, incluso la desconfianza de su madre cuando ella le insinuaba lo que estaba pasando bajo su mismo techo por varios años. Ella sabía que el iba volver por mas y lo espero. Mientras le apunta, le grita y le reprocha a su papa todo el odio que siente, la mama se da cuenta y llama a la policía que por suerte llega en unos minutos. La joven se había tardado demasiado y no había podido apretar el gatillo porque a pesar del sufrimiento físico y psicológico, no se consideraba capaz de matar a un ser humano, aunque este no actuara como tal. El violador ya doblando rodillas, y pidiendo por su vida, lloraba mientras esperaba el fin de su existencia. Pero llego la policía. Después de unos minutos de conversación con la muchacha, le dijeron que bajara el arma, que no era justo lo que le había pasado pero que tal cosa no se iba a solucionar de esa manera. Incluso le dijeron que el violador iría a la cárcel de seguro pero que si ella apretaba el gatillo, la que iría a la cárcel seria ella. Decidió no matar a su padre con tal de que los policías le prometieran nunca dejarlo libre. Ellos cometieron el error al decirle la verdad—que no podían hacer tal promesa—y eso provoco que ella apretara el gatillo, disparándole en la frente al hombre que la vio nacer y que llevaba años haciéndola vivir un infierno. La policía, con mucha lástima, arrestó a la muchacha aun mas traumatizada, que luego en el tribunal fue sentenciada a varios años en prisión. De este caso ficticio (que puede o ha ocurrido en la vida real) podemos analizar y aprender ciertas cosas.

Muchos estarían de acuerdo que la muchacha estaba en todo su derecho de matar al violador—por la vida que él la obligo tener. Incluso algunos estarían de acuerdo que no merecía estar en la cárcel por haberlo matado. Pero es peculiar lo que dicta la ley—en resumidas cuentas; Matar es matar. Aunque la joven estuviese en todo su derecho de matar a su padre por haberle obligado a pasar la peor vida posible, la ley dicta que nadie puede tomar la justicia por su propia cuenta. En sí, para eso está la ley y los jueces.

Pero cuando viene a otros asuntos, la ley—y los jueces—dicta algo diferente. En tales casos como el aborto, la ley en los Estados Unidos se cambio para que una mujer este en todo su derecho de matar a su bebe mientras el/ella permanezca en ella. El argumento que lograron crear para justificar tal acción fue de que nadie, ni los científicos, ni los filósofos más destacados están ellos mismos de acuerdo cuando es que empieza la vida de un ser humano (lo cual es mentira referente a la ciencia que indica la concepción como el comienzo de una vida). Eso siendo el caso, los jueces indicaron entonces que ellos no estaban aptos para dar por concluido tampoco cuando es que empieza la vida. Como resultado, le dieron el derecho a la mujer, como parte de su privacidad, que pueda abortar a su bebe antes que nazca.

Como comparación, si una mujer mata a su violador, que puede que sea el padre que la a estado violando por varios años—incluso cuando era niña—iría directamente a la cárcel. Esto resultaría aun cuando ella de su testimonio de violación y los del juzgado entiendan los antecedentes que llegaron a influenciar a tal mujer a cometer tal asesinato. Al final matar es matar. Pero si la mujer mata a su hijo/a antes de nacer, entonces esta en todo su derecho. Es decir, el bebe que va creciendo en el vientre de su madre, aun cuando este sea un producto de una violación, teniendo nada que ver con las circunstancia—inocente—puede ser asesinado sin que hayan consecuencias para el asesino, al contrario, hay una recompensa para el abortista—dinero. Aun siendo un caso extremo el de la muchacha violada por el papa, el bebe en el vientre no le hace padecer, en comparación, tanto sufrimiento a la madre como para ser merecedor de una muerte… y una muerte sumamente violenta. Existe más piedad de parte de la leyes actuales para un violador o un asesino que para un bebe por nacer.

En resumida cuentas, matar es matar, excepto cuando uno mata a un bebe inocente que va creciendo y espera nacer. El que tiene derecho a interpretar las leyes y manipularlas es el que decide como juzgar al asesino, en este caso, la Corte Suprema. Le hacemos un deservicio a la humanidad cuando dejamos que exista semejante inconsistencia.

 
 
 

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